domingo, 16 de diciembre de 2012

XXX Carrera del Pavo

Empecé a correr hace un año. Unos compañeros de empresa me convencieron para inscribirme en una competición de 6 km y lo hice sin pensármelo mucho. Desde entonces acumulo ya muchos kilómetros en las piernas, tanto de entrenamientos como de carreras populares (una de 6, tres de 10, una de 15 y una media maratón). Eso no quiere decir que se me dé bien, suelo mantenerme en los 5 minutos el kilómetro y mi mejor registro en 10k fueron 51:08. Además, yo soy el típico corredor sufridor, que no para de sudar y vive cada repecho como el último de su vida. Y, por supuesto, salir a correr cuesta, por eso, a mí personalmente me ayuda mucho participar carreras para fijarme objetivos a medio plazo. Pero me engancha el buen ambiente que se vive en este tipo de eventos. Ves a jóvenes, adultos y ancianos; mujeres y hombres; profesionales y amateurs apretujándose en la salida con la mente puesta en llegar al final, sea la distancia que sea. Algunos se disfrazan, otros van con los carritos de sus bebés dispuestos a compartir la experiencia con sus hijos, otros son arropados por toda su familia, que no paran de animar hasta la meta... Y lo mejor es que hay carreras para todos, no es necesario hacerse una maratón para pasarlo bien y sentirte bien contigo mismo junto a miles de personas más.

Esta mañana he participado en una de esas pruebas pequeñitas, de 4,5 kilómetros, que, no por serlo, son menos gratificantes. Una carrera gratuita (muy de agradecer en estos tiempos) que lleva haciéndose 30 años en Benalmádena y que congregó a más de 3200 personas en el Polideportivo de Arroyo de la Miel. Se trata de la Carrera del Pavo, y os prometo que nunca me he reído tanto en una salida como hoy.



La carrera reunió a muchas familias con niños pequeños que, nada más se dio la salida, arrancaron como locos para demostrar de lo que son capaces. Bueno, ellos y los adultos. A todos nos dio muchísima energía la actitud de los niños y salimos a darlo todo. Además, los primeros metros eran bajada, y estoy seguro que si algún vecino no sabía que había carrera, al ver a más de dos mil personas bajando como locos por el pueblo ha tenido que pensar que huían del mismísimo Godzilla.

Tengo que reconocer que la actitud de los niños fue increíble. Seguía avanzando kilómetros y seguía viendo a más y más que no sólo se mantenían en carrera sino que corrían más que nosotros. Chavales que no llegarían a los 8 años y que eran auténticos máquinas. Una motivación extra para llegar a la meta a pesar de que la salida al sprint hizo mella en la recta final.



Han sido los cinco kilómetros más rápidos de mi vida, los recorrí en 18 minutos y estoy muy orgulloso. Cualquiera que terminara la prueba, sea con el tiempo que sea, tiene que estarlo. Porque en la vida sólo el que se atreve a salir de su círculo de comodidad y dar el primer paso puede llegar a conseguir lo que sea. Y hoy, más de dos mil personas lo demostramos.

Por cierto... ¿quién se llevó el pavo al final?


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